Ya corren por los cables, aunque sea en pruebas, porque cada cabina tiene que completar 100 horas de vuelo antes de cargar pasajeros. Pero está cada vez más cerca el día. En Cantur confían en que la infraestructura ejerza un importante efecto llamada para este verano cuando está prevista su entrada en funcionamiento, si es que esta vez se cumplen unos plazos tres veces retrasados. Las dos líneas de telecabinas que permitirán a los visitantes gozar del Parque de la Naturaleza suspendidos desde lo alto ensayan desde hace 10 días sus idas y vueltas: las que permitirán recorrer el 70% del recinto a 15 metros del suelo y traerán consigo «un cambio en el concepto» de vivirlo.
Así lo espera, al menos el director general de Cantur, Javier Carrión, que anda estas semanas revisando detalles en torno a la nueva atracción, los «que no tuvo en cuenta el equipo del PP» que arrancó este proyecto con la empresa mexicana Transportes Alternativos de Cabárceno en 2014. Pormenores que, en realidad, no son tal, puesto que supondrán un aumento importante del número de aparcamientos junto al espacio de los elefantes, que ahora cuenta con 65 plazas «mal pensadas». La cifra se doblará para llegar a las 130, aunque se cambiará el aspecto del parking, para hacerlo «más amigable».
Asimismo, está proyectada la reforma de un vial colindante al pueblo de Cabárceno –100 metros de carretera sobre los que ha habido que negociar con propietarios y Ayuntamiento de Penagos– y la búsqueda general de una mayor integración con el paisaje en varios puntos del recorrido.
falta solo de remates. Un total de 35 pilonas sostienen el entramado de cables y las 60 cabinas, que giran en torno a cuatro estaciones en las que los usuarios podrán subir o bajar. Quienes visiten el lugar a partir del periodo estival optarán por dos recorridos aéreos distintos. El primero es triangular, una propuesta «singular, porque no hay muchas en el mundo como esta», explica el responsable de Cantur. Esta ruta parte de las inmediaciones de la localidad de Cabárceno y el lago del Acebo, sube hasta el mirador de Rubí y desciende hasta la parte superior de la zona de osos. En este punto hay una parada doble, porque a ella llega también la otra línea, que enlaza los osos con las áreas en las que viven rinocerontes e hipopótamos.
Esta segunda es más sencilla, solo de ida y vuelta. Entre ambas cubren una distancia de poco más de seis kilómetros por el aire. Hacer toda la línea triangular llevará, sin bajarse, alrededor de 50 minutos, en tanto que la segunda (la lineal), tomará cinco minutos de subida y cinco de bajada. O viceversa.
Estos días se hacen todo tipo de mediciones en distintas circunstancias climatológicas y se calculan los ajustes que se requieren. Precisamente, las cabinas servirán para no desanimar a los potenciales visitantes que lleguen a Cabárceno en días de lluvia, estima Carrión.
El sistema está preparado para desarrollar una velocidad de cinco metros por segundo, aunque está decidido que se le dará una «de paseo», para que la gente pueda disfrutar de la experiencia, lo que significa que los desplazamientos serán de dos metros por segundo. Unos anemómetros avisarán cuando el viento sople a 40 kilómetros por hora, aunque no se suspenderá su funcionamiento hasta que no se alcancen los 70 km/hora.
La infraestructura ha cambiado el horizonte del parque, a pesar de que se diseñó teniendo en cuenta su encaje en un entorno tan peculiar del que, por cierto, se han eliminado con estas obras 15 torretas de media tensión de transporte eléctrico, que se han convertido en subterráneas. Para que el choque visual no fuera mayor, se ha recurrido a colores neutros y a minimizar el ruido que hace la maquinaria que mueve todo el engranaje. «De momento, los animales parece que ni se enteran» de los nuevos zumbidos, asegura el director del parque, Miguel Otí.
Alrededor de las estaciones se suavizarán –recurriendo a un simple cambio de materiales– algunos rincones cuyos acabados actualmente chirrían, como unas casetas de baños con paredes de cristal que permiten ver el interior de las zonas blancas de lavabos o un mirador, en el alto de los osos, que ha quedado «excesivamente frío» con el planteamiento inicial y al que se quiere dar otro aspecto.
Repensar el plan
«Este proyecto se planteó con poca previsión. Se encargó y luego no hubo ninguna supervisión», lamenta Carrión, cuyo equipo busca soluciones sobre la marcha para perfeccionar ángulos aquí y allá. Por ejemplo, se valora abrir nuevos senderos para animar al público a caminar más. Junto a la estación de los rinocerontes se instalará un kiosco para dar servicio de hostelería y también se adecentará una zona de mirador «sin necesidad de una gran obra civil. Un simple cambio de cara» en el alto de Rubí. Desde esta excepcional posición se domina tanto toda la bahía de Santander hasta la Costa Quebrada en una dirección, como en la contraria, se alcanza a divisar las montañas de Burgos.
El director general de Cantur quiere aprovechar la apertura de las telecabinas para repensar el recinto, que ya ha cumplido 25 años y que, aunque sigue siendo un buque insignia indiscutible de la red turística pública de la región, «necesita otro impulso». Hasta ahora, el parque estaba pensado para verlo usando el coche (22 kilómetros de viales lo atraviesan en todos los sentidos), pero el deseo de Cantur es revisar a fondo este planteamiento. «Vamos a empezar a promocionar que se transite andando y estudiaremos un sistema de buses lanzadera» que comuniquen unas áreas concretas con otras, de forma que los turistas puedan combinar ambas opciones: ir en ciertos momentos a pie y, en otros, subirse a un autobús.
Carión considera que, de esta manera, la visita sería más cómoda e incluso se aumentaría la capacidad de visitantes. El objetivo es publicitar generando «nuevos valores añadidos», en el lenguaje de la empresa pública. ¿Traducido? alentar a ‘runners’ y caminantes a usarlo: estamos a 10 minutos exactos de Santander y yo veo El Sardinero lleno de gente que pasea», reflexiona el director general de Cantur que, siguiendo este hilo argumental, adelanta que se plantearán otras ideas en torno al Lago del Acebo.