Hace pocos días que pudimos disfrutar de las tierras gallegas y sus gentes. Y ahora algunos de aquellos paisajes que contemplamos están arrasados por el fuego.
De esta tragedia tenemos que aprender y tomar medidas. Muchos pueblos se abandonan, se dejan de hacer inversiones en los montes y en muchos casos las dotaciones de medios humanos y materiales es insuficiente.

 

 

 

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